PARDO RUIZ, Pilar

 

  • Natiral de: Funes
  • Nacida el: 6-7-1887
  • Edad: 49
  • Estado civil: Casada
  • Esposo: Bruno Martínez
  • Hijos: 9
  • Profesión: En casa
  • Asesinada en; Falces
  • Asesinada el: 29-8-36
  • Afliada: UGT

 

Más Información:

Aparecen referencias en un texto de Josefina Campo respecto a exhumaciones en Falces, con José María Jimeno Jurío. Atentos a los detalles de extrema crueldad de los matarifes:

«Por el escrito del corresponsal de Diario de Navarra sabíamos que fue en agosto y no en octubre cuando se la llevaron a la cárcel. Puesto que estaban enterrados en orden de los días que les habían ido matando, era fácil saber de dónde eran unas u otras tumbas, pero yo tenía preocupación por los restos de Encarnación, ya que de Funes había también dos mujeres, de agosto. Confiamos que efectivamente estaban en orden de enterramiento y que los de Peralta eran los últimos.

Íbamos a ir por la tarde todos los pueblos; por la mañana me llamó José María Jimeno Jurío y me dijo:

«Josefina, ¿vas a ir esta tarde a Falces? Pues estate bien atenta a ver cómo sale Encarnación (por Encarnación Resano), ya que el pastor que la encontró, que aún vive, me ha comentado que de caja nada, que el enterrador que entonces estaba era un canalla hasta el punto de enganchar al caballo los cadáveres si éstos estaban más lejos del cementerio y los llevaba arrastrando por el campo como si fueran rastrillos.

A la señora de Peralta que el pastor atendió, además de no ponerle caja, la metió entre dos de Peralta, uno lo puso cara arriba, después la metió a ella y luego puso el tercero encima de ella bocabajo mofándose de ella con que “no le faltaría sexo hasta la eternidad”».

Así pues estuvimos alerta para comprobar ésto, lo sabíamos algunos, Juanjo Orduña, Luis Villafranca, mi madre y yo, por lo que vigilábamos las cinco tumbas que había de Peralta para ver si efectivamente el informe era verídico.

En la primera que se abrió estábamos al lado izquierdo de la tumba. El enterrador del 78 en Falces, Fermín Jericó, Valen Asín, nieta de León, y un primo carnal.

Comenzó a salir la tierra, con paja requemada, y el enterrador preguntó: «¿No le dieron de arder a uno de Peralta?». Persuadidos de que era él, comprobamos que efectivamente le habían dado de arder. Luego era cierto lo que me contara mi padre sobre el particular.

Ningún otro resto salió con paja requemada.

A la derecha de la tumba de León Asín se sacaron los restos de Luis Lorente Fernández y de Vicente Moreno Campo.

Estábamos ya terminando de recoger los restos de León y dos tumbas más a la derecha de ésta, habían sacado ya los restos de una persona. Estaba boca abajo, le reconocieron las personas mayores y aseguraron era Pedro Urroz Corro, Moscas.

Javier Lorea, que estaba en la tumba donde ya se había reconocido a Pedro Urroz, levantó otra cabeza en la mano. El mudo comenzó a llorar: «Mama, mamá, mamá…». con él lloramos todos. Nunca lo hemos olvidado.

Al ser un lugar de secano, ya que el cementerio está en el monte, los restos se guardaron más completos que en otros lugares. Encarnación tenía un pelo muy negro y largo recogido en un moño. Sus restos conservaban gran mata del pelo negro y largo.

Gloria Villafranca dijo: «Saldrán las horquillas que llevaba sujetando el moño». Pedro Jesús Pérez Resano, hijo de Beatriz Resano, la sobrina que recogió al mudo en su casa comentó: «No saldrán porque cuando a la mañana siguiente fue mi madre a llevarle el desayuno como todas mañanas, el que estaba en la cárcel de guardián le dijo a mi madre que se la habían llevado por la noche y le entregó un paquetico. Cuando vino a casa mi madre lo abrió y eran las horquillas y las peinetas recogidas en un papel, por dentro estaba escrito con lapicero y decía así: “Adiós hijas mías, ya no nos veremos más, me voy al cielo, donde seré feliz”».

Además del pelo había trozos del delantal, de la falda, las medias casi completas.

Debajo de ella salieron los restos de Juan Ricarte Zoco. Era pequeño de estatura y así eran los restos.

Luego la versión dada por el pastor a Jumeno Jurío era totalmente cierta.

Seguidamente salieron otras dos tumbas con los restos de Pedro Castillo Caballero y Agustín Rodríguez Irisarri, en una, y en la otra Estanislao Irigaray Amatriain y Gregorio Soto Pérez.

Al lado de las nuestras estaba otra, con tres de Olite, entre ellos quien fuera teniente alcalde antes del Alzamiento, Juan García Lacalle. Los de Olite comenzaron a inquietarse, pues estaban saliendo los restos, pero no aparecían las cabezas.

Se sabía que a Juan García Lacalle le había pasado el camión por encima de la cabeza una y otra vez, hasta deshacerla, y parecía lógico pensar que las otras dos eran aquellas cabezas de que contaba mi padre habían jugado con ellas al fútbol en Falces, gente de su cuadrilla, miembros casi todos de la «cuadrilla de la muerte». Ningún otro salió sin cabeza en todo el cementerio.

Estábamos contemplando aquellos restos cuando aparecieron los restos del padre de Mariano Remón de Gallipienzo.

Allí salieron los de una mujer y una niña. Por sus botas que todavía se conservaban y el tamaño de la cabeza, calculamos que tendría entre 4 o 5 años. Su cráneo estaba roto por el tiro que le dieron, con un tiro en la nuca, seguramente con un mosquetón. ¿Qué había hecho aquella criaturita? Desgraciadamente, no supimos de dónde era.

Junto a la tumba de estas tres personas, se abrió otra en la que se encontraron los restos de los hermanos Ferrer de Gallipienzo, fusilados la misma noche que el padre de Mariano Remón, el día 18 de septiembre, con dos más. A todos ellos les asesinaron los matones del Chato Berbinzana, algunos de Peralta, entre estos hermanos Yeseros.

Las dos mujeres de Funes salieron más arriba, más cerca de la pared del cementerio, tenían la esperanza de reconocerlas, pues una llevaba un pañuelo blanco y efectivamente salió. Pilar Pardo tenía 9 hijos, Luciana Viguria no los tenía.

Ya habíamos recogido prácticamente a todos, seguíamos intentando recoger a Sebastián y Daniel para antes de hacer el funeral, pero como ya he expuesto fue imposible.» 

NOTA para la corrección: En listados de «Navarra 1936…» aparece como PRADO. En el relato de Josefina Campo aparece citada como PARDO, habría que averiguar cual es el apellido correcto).

Fuente:

[01] «Navarra 1936…»

[02] Octubre 1936. «Son asesinados las últimas personas de Peralta». Josefina Campos VER