PÉREZ CASTILLO, Rufina

  • Apodo_ «La Seronera»
  • Natural de: Autol Quel*
  • Nacida en: 1897 1896*
  • Edad:  40
  • Vecina de: Azagra (Calle Alta 1, -o Callarta)
  • Estado civil: Casada
  • Marido: Cándido Pascual**
  • Hijos: 2 (Lope y María Pascual Rada) 
  • Profesión: En casa
  • Asesinada en: Pradejón
  • Asesinada el: 11-13/08/1936
  • Afiliada: UGT

Más información:

Rufina estaba casada con un reconocido activista , Candido Pascual, de profesión Cabrero, conocido por sus esfuerzos y escritos por el reparto de las tierras y la justicia social. Cándido se ve obligado a huir y protagoniza una histroria remenda como tantos «topos», enterrado en vida condenado a no ver la luz del día escondido en un desvan de la casa familiar. Muere enfermo en 1945.

«Cada caso tiene su particularidad y cada una de las muertes una razón de sobra. La de la decisión de la ejecución. A Rufina Pérez, por ejemplo, vecina de Azagra, cuando le llegó la hora, ella misma sospechó del final. Tantas veces habían ido a su casa en búsca de su marido huido, Cándido Pascual, que un día los verdugos no tuvieron más paciencia y se la llevaron. Dicen los vecinos que estaba peinándose junto a su hermana y que les preguntó a ver si podía terminar su tarea. “peínate si quieres, luego te mataremos”, dicen que le contestaron. Y así fue»[02] 

A Rufina la fisilaron en Pradejón, en la llamada “Cuesta de la Gata”. Fue dada por desaparecida durante unos años, hasta que localizaron su cuerpo en ese paraje juento a otros Azagreses asesinados.

Recogemos un relato magníficamente hilvanado en memoria de Rufina y de Cándido:

«En este ominoso listado de 71 fusilados, Rufina Pérez Castillo, “la Seronera” y su marido Cándido Pascual Rada, presentan muchos de los rasgos de la familia buscada.

En primer lugar, la familia era forastera. Rufina Pérez (Autol, 1897) y Cándido Pascual (Quel, 1896) eran riojanos, de poblaciones colindantes y a menos de treinta kilómetros de Azagra, donde con 26 y 27 años llegan en 1923.

Rufina y Cándido tuvieron un hijo en 1918, fallecido de tuberculosis al año siguiente, en el domicilio de su abuela María Rada. Pero en 1925 Cándido regresa desde Logroño con un niño de 4 años procedente de la Beneficencia. Su identidad es Lope Haro Vega, nacido en septiembre de 1920, de madre soltera. En el Padrón de 1935 queda inscrito como Lope Pascual Rada, hijo de Cándido y Rufina.

En 1933 se une a la familia María. Nacida en 1922, era hija de Casimiro Pascual -hermano de Cándido- y de Consuelo Rufina, vecinos de Quel. Al morir Consuelo en 1932, Casimiro, “el Casetas” no puede hacerse cargo de su numerosa prole y Cándido y Rufina se hacen cargo de María. Esta nueva adopción obedece más al patrón de la época, en la que las adopciones se hacían en el seno de la familia, como situaciones “de facto”. Aunque sobrina de Cándido, figura en el Padrón de 1935 como María Pascual Rada, con los apellidos del padre de acogida.

La familia figura viviendo en la calle Alta 1, -o Callarta, popular contracción azagresa- cercana a la peña, donde había cuevas habitadas por los vecinos sin otro recurso. Lope – ya con 14 años- y Cándido figuran como pastores; como pastor de cabras era Casimiro, hermano de Cándido en Quel, y como antes lo fue el abuelo Genaro. Rufina está afiliada a UGT, lo que indica un grado de activismo y su mote, “La Seronera”, su dedicación a hacer serones, las alforjas de esparto que se colocaban a las caballerías. Figura como analfabeta, como el 40% de la población, sobre todo mujeres y niñas, pero se esfuerzan en mejorar el destino de sus hijos adoptivos, María y Lope, que saben leer y escribir.

Cándido pudo hacer algún trabajo temporal para el Ayuntamiento. El Registro de Colocación Obrera invitaba el 25 de abril de 1936 a inscribirse a los obreros agrícolas, pues tanto para patrones como para obras municipales, las contrataciones se harán “por riguroso turno de inscripción”. En la República, a excepción del periodo entre noviembre de 1934 a febrero 1936, que presidió el Ayuntamiento un conservador, se alternaron como Alcaldes Francisco Castro, herrero y socialista y Constantino Cerdán, labrador y de Izquierda Republicana. Ambos serán fusilados.

En Azagra, pueblo destacado por su organización obrera, Cándido es un importante miembro de las izquierdas. Rufina y él se encuentran integrados entre sus compañeros socialistas. Ambos actúan como testigos en la primera boda civil de Azagra, en octubre de 1932, cuando se casan Adoración Iñigo y Santiago Pascual.

Cándido fue Presidente de la agrupación local en 1932. Cuando la presidencia recae en Francisco Castro, ocupa el puesto de secretario, y es reelegido en ése cargo en vísperas de la guerra.  Combina su trabajo de pastor con sus colaboraciones en la prensa socialista como corresponsal del periódico de UGT, Trabajadores, entre los años 1932-36. En estas crónicas destacan su profundo compromiso con la mejora de la suerte de los desfavorecidos y su constante campaña a favor de las ceremonias civiles –nacimientos, uniones, fallecimientos- que erosionen el poder de una Iglesia comprometida con los poderosos. Predicaban con el ejemplo. Cuando tienen a su malogrado hijo en 1918, Cándido tiene que reconocerlo como propio, pues no están casados.  Cándido incluso se atreve con alguna rima, ensalzando a los apóstoles laicos Pablo Iglesias y al beratarra Basilio Lacort, editor anticlerical y republicano.

(…) Navarra 1936 aporta una cronología de los hechos en Azagra: “Muchas personas se escaparon al campo donde permanecieron escondidas durante el día para salir a la noche. Pero la mayoría, que no pudo o no quiso escaparse, iban siendo detenidos poco a poco.” “ Las batidas continúan y los numerosos fugados tienen problemas de abastecimiento a pesar del esfuerzo de sus familiares por llevarles alimentos ../.. Poco a poco los escapados iban siendo capturados” Esa escapada al regadío alcanza a la familia Pascual Pérez. A Rufina Pérez “la fusilaron los matones hartos de buscar a su marido que se hallaba escondido y la mataron en Pradejón, dejándola junto a otros”. Todos los fusilados de Azagra abandonados en Pradejón lo fueron entre el 11 y 13 de agosto 1936, fecha aproximada de su ejecución.

Cándido Pascual fue objetivo codiciado de sus perseguidores. Buscaban a quien propagaba entre los jornaleros el reparto de tierras. Ideas ajenas a su pueblo, divulgadas por un forastero. El fanatismo del párroco Santos Beguiristain se sumó a la erradicación física de quienes alentaban la celebración de ceremonias laicas al margen del monopolio de la parroquia. Navarra 1936 recoge sus palabras: “A los escapados, estén donde estén, los hemos de encontrar para hacer justicia”, palabras pensadas para Cándido, su enemigo jurado desde las páginas de la prensa socialista.

La extensa lista de desaparecidos de Azagra fue con el tiempo esclareciéndose. La mayoría de ellos pasaron a ser reconocidos como fusilados. Navarra 1936, junto a la lista de 71 fusilados, aportó un grupo de ocho desaparecidos y otros escapados.

Rufina pasó de desaparecida a fusilada porque apareció junto con otros fusilados en Pradejón, en la llamada Cuesta de la Gata.

Cándido quedó como desaparecido, pero su destino se recoge en el libro La Rioja 1936. Desde los regadíos de Azagra escapó a Quel. Había mantenido el contacto con su pueblo natal. Hace de testigo en la boda de su hermano Casimiro en 1917, se hace cargo de su hija María en 1933 y en mayo de 1936 invita a Santiago Milagros, sindicalista de Quel a dar un mitin desde el balcón del Centro Obrero de Azagra.

(…) En el caso de Cándido, desde los regadíos, logró regresar a Quel,  y permaneció escondido en casa de sus padres, María y Genaro. Fue uno de los “topos” que generó una guerra de exterminio. Conocía su destino si se asomaba. Falleció en 1945, en el domicilio de la calle Canalizo 22. Desaparecido en 1936, muere prematuramente a los 49 años.

Siendo forasteros, nadie echó en falta a la familia. Navarra 1936 recoge fotografías de 47 de los fusilados de Azagra, un esfuerzo extraordinario. Ninguna de Rufina o Cándido, a pesar de su destacado activismo. Su arraigo estaba entre sus compañeros de militancia, pero todos desaparecieron. Su amigo Santiago Pascual, fusilado. Julio Martínez, padre del niño que Rufina inscribe en su nacimiento, fusilado. Ese niño, años después se casó con Amelia, hija de Román, otro riojano también fusilado en Azagra. Francisco Castro, que le sustituye como Presidente de la organización socialista, fusilado en 1937. Gregorio Alonso, ganadero y carnicero para quien trabajaba Cándido, fusilado. Andrés Zudaire, preso en el Fuerte, fusilado en mayo de 1938 en Urtasun. Nadie parecía llorarlos. Lo correcto es decir que nadie pudo llorarlos.

En el acta de defunción de Cándido consta que el matrimonio no deja sucesión.

Sus hijos adoptivos Lope y María, dados por desaparecidos en Azagra, quedan en la sombra. Pero fue la abuela María Rada quien recoge a ambos desamparados. María, con 13 años era huérfana de madre desde 1932. Su padre biológico, Casimiro “el Casetas”, era fusilado el 31 de julio de 1936 en Calahorra. Con 15 años se trasladó a trabajar en una casa a Arnedo, más tarde se casó y falleció recientemente –enero de 2012- en Logroño. Nunca habló extensamente de aquel periodo de su vida, aunque siempre alabó el trato que le dieron sus padres adoptivos, a quienes definía como gente solidaria, culta y comprometida con las izquierdas. Recordaba cómo a menudo su casa se convertía en centro de reuniones -también clandestinas-, y con dirigentes de otras localidades.

Lope, un adolescente de 15 años y sin familia, figuró en 1940 en el Padrón de Azagra como desaparecido y a su vez,  prófugo del servicio militar.» [03]

* Aparecen datos corregidos en investigaciones ulteriores alrededor de la web «http://www.losfugadosdeezkaba1938.com/»
**En los listados de «Navarra 1936…» Candido/Pascual aparece con la barra inclinada que emplean con la filiación paterna, cuando se trata del marido, según el texto de Iñaki Egaña.

Cabe aquí apuntar una reflexión: Cándido muere enterrado en vida y enfermo sabiendo que si sale le darían caza. ¿Acaso su caso no merece engrosar el memorial de asesinados por el fascismo en Navarra? Nosotros consideramos que sí. Y así lo haremos al menos desde Parquedelamemoria.org. Inmensamente dificil saber los emboscados, topos, las viudas y huérfanos, emparedados, madres, amantes, prisioneros enfermos, internados en psiquiátricos, exiliados…  que enfermaron de terror, miedo y pena por la guerra, las pérdidas de libertades y de seres queridos muriendo prematuramente. Son los otros asesinados y silenciados.

Fuentes:

[01] «Navarra 1936». Información en p. 141.

[03] «Los crímenes de Franco en Euskal Herria, 1936-1940». Iñaki Egaña

[02] «Nadie llora su ausencia» Los fugados de Ezkaba: VER
(En este enlace web se recoge un texto más completo, cruzado con una hipótesis de coincidencia de un fugado de Ezcaba con el caso de Cándido. Se recogen enlaces a varios textos de Cándido Pascual en el diario Trabajadores: VER


En la imágen: una ilustración de un serón, en homenaje a Rufina.